sábado, diciembre 6

La derivada de una constante es cero



A la deriva tiendo a cero,
en búsqueda de una constante me derivo,
sobre una gráfica sin gradientes me he perdido...

No es posible que una negativa me permute el corazón,
no hay anclaje alguno para despejar la incógnita,
no hay función presente que restaure los equívocos,
no hay parámetro que delimite una respuesta...

Eramos un teorema bellísimo,
nuestro campo de definición era igual a infinito,
hasta que tu tangente tuvo que despejar nuestras abscisas,
y desde entonces, ilógico algoritmo fue la vida...

¿Para qué seguir pues factorizando,
si el exponente es disminuido siempre en 1?

Fuiste la pendiente de una tajante recta,
cortaste la integral de todas mis funciones,
en un lugar fuera de mis trayectorias,
dejándome secante y obtuso,
al extremo izquierdo del cero absoluto...

Resolví la separación de nuestras coordenadas,
al restar tu valor, te saqué la diferencial,
y resultaste ser muy pequeña en tu continuidad...

Al ver que nuestras raíces quedaban con signos contrarios,
pude resolver tu indeterminación en mi límite,
al cambiar tu signo; pude al fin, cancelarte...

Permíteme entonces reducir tu ecuación
a una expresión más simple,
para que así mi deseo siga derivándose...

Es función pues, de pasar a otra cosa...


Horacio Quiroga - Su ausencia