domingo, octubre 11

Catecismo




La primera piedra fue
del mármol de tus pupilas,
una catedral sin santuario
en las ruinas de mi pecho...

Profética en sospecha,
cuando tu nombre cayó en suerte
de ser una plegaria recitada...

Gloriosa y tras el velo: tu demonio,
voz en eco,
reverberante en las cúpulas más altas,
en tus frescos y secretos...

Creí que descendias sobre tu luz,
creí que sabías de tu poder
al iluminar mis tinieblas y dendritas...

Babilonia

Respiro ateismo y eso me salva de ti,
parece que no te cansas de profetizarte,
con la fragancia de tu tierna histeria...

Hay Virgenes que sólo sangran
oro, incienso y mirra...

Hay virgenes que sólo se aparecen
velando el negativo de su fotografía...

Hoy soy Jesús deseando a una prostituta,
que no tema ensuciarse de tierra,
que no se avergüence de abrazar las piedras
que la golpean y resucitan...

Hoy ya no quise ser un ángel,
ni un santo, ni vidente,
tan sólo un animal en caída
desde que ya no sabe como encontrarle
el borde a sus heridas...

Tan solo me queda beber agua que no es bendita,
permanecer infiel a cualquier doctrina,
aún cuando las misas hablen de un amor soñado,
escrito, fundamentado, pero que nunca se cristaliza...

eric