martes, octubre 23

Tácticas de Otoño


El amor encuentra su desierto en la perpetuidad del otoño, en esa caída como vaivén en la que el viento helado proclama cada desilusión; es una ventizca para la razón y su intento por darle de beber al sentimiento, colores que le recuerden primaveras y veranos...

Los recuerdos llueven moribundos, la hojarasca es un océano desprendido de los arboles, desecho y sustracción de aquel sueño de sílfides, dragones, sombras lunares y delfines...

Previo a la desolación invernal, el otoño es un amor en incesante despedida de su tronco, es una hoja moribunda, incierta y viajera en el viento...

El otoño es un descanso reflexivo, es la mano de mi padre, es el sol con sus rayos oblicuos, es el primer frío del año...

El amor es nostalgia que sabe a otoño, arboles a la orilla de una vereda oculta, crujiente en millares de hojas secas, camino discontinuo, un horizonte perdido...

El otoño es ella y su recuerdo, es el deseo de que el tiempo se hubiese detenido en aquella banca, en aquél abrigo de su abrazo...

Es un momento que no cesa, es un equinoccio en péndulo, es una caricia extraviada, es un letargo impenetrable...

El otoño es eco de ayer...

El amor es siempre amor en ocre nostalgia...
eric

domingo, octubre 7

Instante


El tiempo escurre las nubes sin importarle cuántas estaciones habría que razonar; la arena cuenta los mundos a los que pertenecemos, sin que nada ni nadie nos permanezca...

Una constelación marina se confunde con una caricia perdida en una ola hecha de ayeres; Marte sabio y terreno, nunca te puedo llegar a eclipsar porque estás muy cerca, porque estás muy lejos...

Una montaña me lloró sus recuerdos, sin que los rios humedecieran la virginidad de mis dendritas; escuchar la cordura en un grillo poeta, y la noche simplemente es lo más sensato en mi existencia...

Cárcel de palabras, sílabas hechas alas...

¿Hasta cuándo este collar de instantes?

¿Hasta cuándo la oscuridad dejará de escribirse?

¿Hasta cuándo el velo de la Luna?

Mi piel, mi mirada, buscando una luz sin que al tocarla se derrita...

... ya no sé cuál es mi nombre...




eric




viernes, octubre 5

Baila


Si quiero que mis lágrimas goteen hacia el cielo
Para encenderme como agua enloquecida
Y volar para ir muriendo más despacio,
He de levantar mi teatro encima de cada beso,
Y ser intraducible,
Por ser tan todo en tanto.

He de contradecirme en cada hondísima fase del alma,
Pleno en cada controversia imposible,
Ferviente adorador de cada templo enfrentado,
He de creer en cientos de impulsos contrarios
Si realmente traigo vuelo con esta vida.

Me llamaré tropel, pálpito, motor, rugido, apagón, brote,
Llama, destrozo, nacimiento, golpe, rezo, sangre al mismo tiempo.
Todos esos nombres en que la potencia baila
Para seducir, para lograr, pulir, capturar y continuar.
Con esa química lavaré mis venas una por una,
Y me echaré a volar sobre la noche imperial,

Buscándote

Decisivo, capaz... hambriento.



Mario López Roldán