miércoles, septiembre 1

El piano y el violín




Fuiste el violín,
fui yo el piano.

Hay una música secreta
que sólo los ángeles escuchan,
cada vez que una lágrima amanece
para regresar al cielo,
a su causa, a su origen,
a su propio consuelo.

Sinfonias y movimientos,
tus cuerdas, mis martillos,
tan solo queríamos sonar
a la inmortalidad de Mozart,
de Schubert, de Bizet.

Nuestra música nadie la escuchó,
ni siquiera nosotros mismos,
pero sí, el ángel que te cuida,
que miró al mío,
y que una tarde de lluvia,
deleitaron a Dios en un suspiro.

Tuvo que ser así,
porque sólo así
el amor con su muerte,
se concilia.

La muerte:
de saberte eterna,
de sentirte cerca,
de soñarte perfecta.

Tal vez nos depare
un instante,
en el que nuestras
lágrimas coincidan,
frente con frente,
letra por letra,
donde la música,
finalmente
nos pertenezca.

mizpah

martes, agosto 31

Último round



Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores
blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,
te discuto a cada nombre,
te arranco con delicadeza de cicatriz,
voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago y
cintas que dormían en la lluvia.

No quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,
porque el agua, considera el agua, y los leones
cuando se disuelven en el azúcar de la fábula,
y los gestos, esa arquitectura de la nada,
encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro.

Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo,
pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese
pelo lacio, esa sonrisa.

Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino
es también la luna y el espejo,
busco esa línea que hace temblar a un hombre en
una galería de museo.

Además te quiero, y hace tiempo y frío.


Julio Cortázar

jueves, agosto 5

Escribo esto...



Escribo esto
a través de un Deja Vú,
desde mi punto más frágil,
donde Aquiles
no alcanzó
redención...

Escribo esto,
desde la esquina de mi córnea,
donde me brotaban de niño,
los delirios febriles,
de la incoherencia
y del terror...

Escribo esto,
desde una noche sin desdén,
sabiendo de antemano,
que éste,
mi cauce fluvial,
no cesará de existir...

Escribo esto,
desde una neurona
izquierda,
que ha callado
de amor y ha sido
indiferente a mis
huesos de cristal...

Escribo esto,
desde aquel origen,
donde fue sembrada
una palabra,
lugar recóndito,
exhiliado de su
propio laberinto...

Escribo esto,
desde la silla
vacía donde alguna
vez se sentaba Dios...

Escribo esto,
desde las ruinas
de arena, ajenas
al reloj que las
contiene, y que
profusamente,
caen, caen
y vuelven a caer...

Escribo esto,
desde un jardín
que no se cansa
de florecer en
inviernos benditos,
donde el sol es sólo
un mito entumecido...

Escribo esto,

...y sí,

...aún...

...lo sigo escribiendo...

Mizpah

viernes, julio 16

The earthquake and you




I

I decreased
the bright on my screen,
as I watch your eyes
while falling asleep.

An expanding void
was breathing into me,
caressing my wishful
and uneventful heart.

Restless dream,
6.4 earthquake woke me up.
the beats inside were off the charts;
but your eyes...

Your eyes were
the perfect sight
to contemplate,
if relentless,
I might as well,
die.

II

Are you ok? - I wrote.
you replied unwritable words,
the thing that does not
cease not to be written...

I felt death over my shoulders
why?, why?, why?
your ghost without its veil
struck the darkness in my room...

Did my words mean anything to you?

III

At the park,
the scent of the rain,
childhood cookies,
your words shattered the wall,

I was mesmerized
by the cleaness
of your eyes...

The storm brought
a gentle, yet sweet
surrender...

I was reading your eyes reading,
at the heavenly palace of books,
and a little storm fell
from your eyes...

My hand was in your face,
you're beautiful face,
warm air embrace,
and finally,
all my earthquakes
in my core,
at ease they rest...

Mizpah

viernes, abril 30

Rojo




El ayer está hecho de manzanas, 
de vino escurrido y de fresas en los labios. 

El ayer está hecho de granos carmesí, 
de misterios cobrizos, 
de sangre agonizante. 

Recuerdo esa tu bufanda
que como serpiente
descendía por el árbol,
enardeciendo tu nombre
bordeaba tus desbordes.

A la piel le gusta 
recordar en silencio, 
aquella inmediatez 
con la que enrojecías,
la métrica de tus suspiros. 

La ley suspendida
hace de la transgresión
un trémulo olvido. 

Heme aquí de nuevo
delirándote en el infierno,
la más dulce de las condenas,
el más amargo de los castigos.

Mizpah